El grabado es una expresión artística que se vale, entre otras posibilidades, de las reacciones químicas en los metales para conseguir diferentes texturas y trazos en las planchas, y con todas ellas, impregnadas de tinta, estampar repetidas veces la misma imagen. Se extendió y perfeccionó a partir del siglo XVI. En esta modalidad artística trabajaron de forma relevante artistas como Durero, Rembrant y Goya. En el siglo XIX alguno de los grabadores obtuvo reultados cercanos a la perfección virtuosista, como Doré.
Los trabajos expuestos de Antonio Naval Mas, en la galería de grabados , están motivados por un cambio de actividad en el trabajo de dedicación preferente, y responden a la necesidad de una expresión.