Antonio Naval Mas
Hay un detalle en el Retablo Mayor de la Catedral de Huesca, en realidad es una experiencia, que tiene lugar ocasionalmente, en las cercanías de los dos equinoccios, días después del inicio de la primavera y días antes del de otoño. A la caída de la tarde quedan iluminados acompasadamente, y a la vez, la Crucifixión central del retablo mayor y el más pequeño bajorrelieve con el Salvador o Cristo Resucitado. Este está en el centro del banco, piso alto, del mismo. La iluminacion del Crucificado es de una nitidez y precision sorprendente cuando el retablo esta apagado y el sol ilumina con plenitud El Crucificado recibe la luz del óculo, gran ventanal circular que hay en los pies de la iglesia. El Salvador la recibe de la ventana bastante más pequeña que hay bajo el óculo. El efecto actual es colateral consecuencia de haber desaparecido la vidriera. Observar ahora los dos momentos, posteri9or y previo al equinoccio, en que queda iluminado el Cristo y el Salvador es una experiencia nueva que sobrepasa la curiosidad si uno se deja llevar por lo sorprendente. Puede incluso interpretarse como la puesta en escena acompasada del Misterio Pascual, Muerte y Resurrección. Hay que imaginar la iluminación de la Crucifixión cuando en el óculo de la fachada principal había vidriera. Entonces lo iluminaba con infinidad de colores. En todo caso es un efecto o experiencia que hoy podemos experimentar por haber desaparecido la vidriera en la restauración llevada a cabo en la Catedral hacia 1970. No fue este el efecto prioritario que buscaron y que se da incidentalmente en los equinoccios como consecuencia de la trayectoria de la luz solar
En realidad no fue en función de este efecto lumínico la razón por la que se abrió la ventana pequeña en la fachada. La luz solar que entra por esta ventana en los dos equinoccios a la caída de la tarde da directamente en el óculo central del retablo mayor, el de la Capilla del Sacramento, de tal forma que el astro solar llena de luz el interior y convierte la Reserva del Sacramento en sol iluminador. No es mera coincidencia sino un efecto buscado. Así debe deducirse de la observación según la cual la ventana fue abierta después de estar levantada la fachada. Lo delata el aparejo que fue necesario incrustar para acoplarla. Ciertamente esa ventana que es muy pequeña no se hizo para dar más luz a la nave, que consideraron suficiente. En los laterales del óculo, por la parte exterior de la fachada, dispusieron sendas ventanas que dejaron cegadas, cuando hubieran sido útiles para permitir la entrada de más luz si esta hubiera sido necesaria. A su vez, las reducidas dimensiones de esta ventana fueron elegidas en función de iluminar el óculo de cristal y su inmediato entorno. Es poco menos que indudable que alguien tuvo la genial idea de utilizar este recurso en un siglo y una época en que se deleitaban con la astrología, astronomía, los lenguajes cifrados, los emblemas, los motes heráldicos, la cábala, la alquimia, la anamorfosis, los acrósticos, los efectos teatrales… Es un efecto extraordinario que supuestamente fue valorado y disfrutado cuando se consiguió, pero que, después ha sido totalmente ignorado hasta el extremo de no haber literatura en ningunos de los estudiosos de la Catedral y su Retablo Mayor.
Dado que la capilla del Sacramento es muy reducida y su acceso dificultoso no es un fenómeno y experiencia para la divulgación, pero sí que es posible constatar desde la nave central la exactitud de la iluminación del óculo en los días del fenómeno solar del equinoccio y valorar la sensibilidad de quienes lo hicieron patente. Nadie puede dudar de que buscaron un significado y un mensaje. La luz que entra por el óculo a través de un cristal del siglo XVI, no bien bruñido, no da directamente en el sagrario sino en el ara de la mesa altar, y el frontal de la misma, donde se celebra la Eucaristía. Por entonces había distinta valoración de esta celebración entre los católicos y la Reforma. Puede ser que desde aquella fe quisieron subrayar el efecto que defendían para las palabras de la consagración del pan o la hostia.
Sorprendente es que no nos haya llegado ningún texto, ni cita, ni referencia, de estas efímeras coincidencias lumínicas y de la intencionalidad de hacer llegar la luz en esa ocasión y a ese punto de la capilla del Sacramento.Ni siquiera se hace ninguna mención en el Ceremonial de Vicente Novella.
En el solsticio de verano la luz solar da en el centro del pasillo central de la nave. No es posible comprobar cómo incide en el solsticio de invierno porque el edificio situado frontalmente a la Catedral lo impide al ser trayectoria del sol más baja en este segundo momento. Es efecto a estudiar con más precisión y detalle pero todo hace pensar que el eje de la vía sacra o pasillo central traza una línea meridiana como se ha recompuesto en alguna de las iglesias de Roma. Esto se debe a que la Catedral de Huesca está orientada con toda precisión a la salida del sol en estos momentos claves de la trayectoria solar.









