Escudriñando en el Entorno de la Catedral de Huesca

Es una llamada de atención sobre los importantes restos de época visigoda existentes en el  arruinado claustro de la Catedral de Huesca. Así mismo identifica como procedente de una escultura como la de «Augusto de Prima Porta» en brazo de bronce encontrado en la Parroquieta hacia 1886.

[Publicado en la revista Argensola, Huesca, núm 131, 2021,  (publicado 2022) pp. 127-141.

 

De acuerdo con las excavaciones realizadas en Huesca desde 1982, los arqueólogos nunca han encontrado indicios de época visigoda lo cuál más que desconcertante es sospechoso rozando lo imposible. La actividad visigoda en esta ciudad  está garantizada desde el conocimiento de la presencia del obispo Siagrio, el primero de los que se tiene noticia.  Se sabe que tuvo contacto directo con Agustín de Hipona, San Agustín, padre de la Iglesia.

Con la caída del Imperio Romano, está constatado de forma generalizada que allí donde había obispo, este era el administrador de la ciudad y el territorio circundante. A su vez, su rol social  implicaba que vivía en una ciudad, y una ciudad para ser considerada como tal tenía que estar amurallada.

En el Entorno de la Catedral, por el sector  correspondiente a los claustros, desde 1954, fue reconocido un arco de herradura que por entonces se clasificó como musulmán. Estudiado su despliegue  formal, resulta que responde a cánones visigodos. Dato que era completamente desconocido. Con antelación  Arco Garay había identificado como portada visigoda parte de la que actualmente está en el porche del Obispo Juan de Aragón. Restos de arco visigodo identifiqué en el muro de levante del claustro románico. Y cerca de este emplazamiento apareció una dovela, probablemente  perteneciente  a esta portada, y por lo tanto visigoda. Estas constataciones no solo son singulares sino que se convierten en extraordinarias, dado como queda dicho la ausencia total de notificación arqueológica  de vestigios de esta época visigoda en Huesca. Todo ello hace de este lugar del claustro un lugar de particular interés, y de meticulosa exploración  que solo es posible desde desde el conocimiento de la cultura visigoda.

Otro constatación relevante  es que el brazo de bronce que apareció en la Parroquieta hacia 1886 es nada menos que de una escultura de bronce de Augusto, de las identificadas como de Prima Porta, conservada en los Museos vaticanos. Este fragmento fue llevado desde el primer momento al Museo de Huesca donde está expuesta.

 

 

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